Dos años

Escrito por Jenny Araque.

En dos meses serán dos años y han sido muchas las veces las que he llenado con lágrimas mi almohada al verte en mis sueños, es como si de algún modo la tristeza debe salir del corazón donde sólo debe reinar Dios. Voy en cámara lenta a cada día del pasado y escucho tu voz, vuelvo a vivir en mi mente la entonación, el timbre, el volumen, el tono de tu voz, el sarcasmo, el chiste, la dulce burla que disfrutábamos y entendíamos sólo vos y yo, en dos años cierro los ojos y recreo tu sonrisa en mi mente y escucho cada conversación, me duele, cada vez menos, lo que nos faltó. Sólo por la gracia de Dios. Cada vez el dolor se disipa y se lo llevan las palabras audibles de Jesús o sus promesas que retumban en el corazón.
En dos años confirmé que fuiste “perfecto” para enseñarme a consolidar mi percepción de Dios, la generosidad tuya tan única, como Jesús al partir dejó todo listo y perfecto para darnos descanso, alivio a nuestro cuerpo y una vida mejor. Me ratificaste que Dios mismo se cansó y también hizo todo con tanto esfuerzo por amor.
En dos años, me enseñaste a amar y anhelar el cielo con más fuerza, a monitorear mi conducta cada día para llegar donde estás vos, en dos años cada vez me importa menos lo que me importaba antes, y me importa más lo que te ganaste vos por la gracia y el favor de Dios.
En dos años se selló con más fuerza en mi memoria tu imagen con muchas monedas en un cajón, en tu tarrito, un fajo de billetes de los señores paisas, en un bolsillo y algo que de pequeña llamabas para mí: “ la ración”, para hablar con pasión de lo que hace Dios. En dos años se selló en mi alma con tinta indeleble que Dios es así botado, generoso y abundante para quien se sabe hijo y recibe su amor, interioricé con más convencimiento que lo necesitamos y anhelamos está literal listo y pago en las manos de Dios.

Imprimir